Recomendaciones realistas para ponerse en forma y adelgazar (parte II)

Health in your hands and legs.

Céntrate en lo realmente importante. Existen estudios científicos que prueban que beber té verde acelera la pérdida de grasa. Consumir un pomelo en ayudas aumenta tu metabolismo por el riesgo del día. Para perder peso, lo mejor es correr al sesenta por ciento de tu capacidad aeróbica. En el mundo de la nutrición y el ejercicio, te vas a encontrar miles de recomendaciones como éstas. Puede que sean ciertas como no, pero el impacto que van a tener en los frutos que obtengas va a ser mínimo. En lugar de perder tiempo en detalles, te aconsejamos que te centres en lo que de verdad importa, a saber:

Alimentación: evitar el alcohol, el tabaco, los alimentos procesados (carbohidratos simples, azúcar, grasas trans…), y consume alimentos naturales (frutas, verduras).

Ejercicio: haz deporte cuatro o cinco veces semanales, mantén siempre una progresión: asegúrate de que cada día corres más o te ejercitas durante más tiempo.

Haz que tu ambiente trabaje para ti, tu fuerza de voluntad es limitada. Si pretendes perder peso, no tengas el congelador lleno de comida que te sea una tentación y no esté en el rango de comida saludable. Aunque cada vez que entres a la cocina seas capaz de resistirse a ello, llegará el día en que estés triste o cansado y no puedas controlarte. Tu fuerza de voluntad estará agotada y ese día te comerás más de una de esas cosas.

Como ser humano, estamos diseñados genéticamente para ahorrar energía y por ello, en todo momento, vamos a hacer lo que nos cueste menos esfuerzo. Si llegas a tu casa con hambre y encuentras arriba de la mesa aquella comida que en verdad deberías evitar, no te vas a poner a preparar una ensalada. Y lo mismo sucede con el gimnasio. Si te hallas a quince minutos de tu casa, el día que estés cansado te crearás excusas para no ir.

Puedes evitar todo ello de una forma sencilla: no compres nada que no quieras comer y compra cosas que sí quieras consumir. En especial, asegúrate de que siempre tengas disponible algo sano por si te da un ataque de hambre.

Apúntate al gimnasio al que te resulte más cómodo asistir (el que esté más cerca de tu casa o del trabajo, o quizá el que tiene donde dejar el auto). Como sea, pero que el llegar allí no te requiera de un gran esfuerzo.

 

 

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Acerca de Graciana Borgarello

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