Hipertrofia muscular: temática científica inherente a la ejercitación física

Hipertrofia muscular: temática científica inherente a la ejercitación física 1

La hipertrofia muscular es la fuerza que un solo músculo o grupo muscular puede efectuar, y se genera por la concentración de tejidos musculares a nivel natural. Una persona que es capaz de trabajar con 100 kg. de peso, tendrá el doble o triple de fuerza que quienes sean capaces de levantar 50 o 30 kg., respectivamente.

Las contracciones a nivel molecular de los músculos se producen debido a una estructuración de filas organizadas de proteínas insolubles. Un pequeño grupo de estas últimas, que es conocido como citoesqueleto, es útil como punto de anclaje y admite la transmisión de la fuerza a las proteínas contráctiles, dispersadas en miofilamentos y que se encargan de pasar sobre el citoesqueleto, logrando un incremento de la tensión muscular.

La hipertrofia se debe a que la síntesis de proteínas es mayor que la degradación de éstas.

Los sujetos que no cuentan con entrenamiento previo, no poseen hipertrofia muscular tras las primeras prácticas de un programa de entrenamiento con sobrecarga, sino que los primeros incrementos en la fuerza se producen por haber pasado por ciertas adaptaciones neurales. Con el tiempo, esto empezará a constituirse en un factor muy relevante que tendrá su primer aparición en el tren superior del cuerpo, y posteriormente, en el inferior.

Sin embargo las ganancias de volumen dejan de ser acentuadas como sucedía en un principio, gracias a otro factor llamado principio de entrenabilidad. Aún así, hay distintos programas de resistencia que son productivos para generar un efecto positivo importante en los niveles de hipertrofia, pero cabe destacar que no todos los estímulos provocan las mismas consecuencias en cada organismo, y por ello entra en juego el principio de la especificidad.

Son varios los factores que estimulan el crecimiento muscular: tensión mecánica, daño muscular y estrés metabólico.

En cuanto a la primera, se produce por la generación de fuerza y estiramiento. Es esencial para que los músculos puedan crecer, y cuando se combinan con el estímulo, suelen provocar un efecto acumulativo. El trabajo con sobrecarga genera un incremento de la masa magra, y por el contrario, su ausencia propicia la atrofia muscular. No obstante, aunque la tensión mecánica sea capaz de llevar a cabo la hipertrofia por sí misma, no es muy probable que sea la única responsable de ese incremento en la sección transversal muscular. Por otra parte, algunas rutinas que utilizan niveles de tensión muscular elevados, han sido las estrellas de la modificación del factor neural, pero sin generar hipertrofia considerable.

En lo que refiere a la segunda, es ideal para producir una respuesta hipertrófica en tanto el entrenamiento puede ser una causa del daño muscular de algunos tejidos.

Teniendo en cuenta la tercera, se comprobó ese rol anabólico del estrés metabólico que se produce con la ejercitación. Aunque no se trate de un factor trascendental para realizar el crecimiento celular, se demostró que sí tiene especial relevancia en el proceso.

Las máximas ganancias del crecimiento muscular, por tanto, se efectúan con la aplicación de un método que pueda llevar a cabo un significativo estrés metabólico, pero dejando la tensión muscular en un nivel moderado.

Aún así, vale aclarar que dichas consecuencias sólo tendrán su lugar siempre y cuando se tenga una manipulación pertinente de estímulos, a través del control de distintos parámetros de la carga tales como: intensidad, volumen, velocidad de las repeticiones, tiempo de recuperación, entre otros.

Por todo ello es que la planificación del entrenamiento debe partir de consideraciones científicas de la mano de la colaboración de un profesional, de forma que los riesgos se vean disminuidos y los beneficios aumentados, con la finalidad de mejorar el tamaño muscular, la fuerza y la resistencia.

 

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Acerca de Graciana Borgarello

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