Chi Kung: aunar los tres tesoros

Chi Kung: aunar los tres tesoros 1

Control del cuerpo, respiración consciente y meditación para entrenar la mente son las tres claves, según Chi-Kung, de la eterna juventud y el aterrizaje sobre una vida plena y satisfactoria, con los ánimos bajo control.

Y es que las filosofías orientales siempre han gozado de buena fama a este lado de Occidente. Ahí se hallan el yoga y sus múltiples variantes, el Tai-Chi, el Reiki o cualquiera de las prácticas que aspiran a equilibrar cuerpo y mente en dinámicas de trabajo individuales.

En este caso, sólo cuenta usted, con su capacidad de concentración y disposición a abstraerse de las miserias de la vida, hacia una re-conexión con uno mismo. Si lo que pretende es despedirse de la ansiedad y el estrés, quizá le sea más útil (y duradero) aprender a respirar junto a un buen instructor que pasar horas en una bicicleta estática.

El propósito primordial del Chi Kung es unificar los tres tesoros: cuerpo, mente y respiración en un único empeño, a todas luces grande y libre. Por esto, la práctica se articula sobre ciertos pasos reguladores de estos tres puntos centrales.

En cuanto al cuerpo, visualícese a usted mismo y busque su centro. El ejercicio consta, según la modalidad del Chi Kung que se practique, de diferentes posturas. Pero la más relevante es el apoyo en un sentido cuasi filosófico, en equilibrio, en firme contacto con la tierra, arraigado. Siéntase (de sentirse), búsquese y piense en alinear su eje central con el suelo como si echara raíces anchas y profundas. Un cuerpo bien colocado permite que la respiración circule mediante todos los meridianos.

En lo que respecta a la respiración, regularla significa tomar las riendas de este proceso, afortunadamente automático. Es decir, ser consciente de cómo estamos inspirando y expulsando el aire. La meta es conseguir una respiración constante y sosegada y poder reproducir ese estado en momentos estrés.

El Chi Kung cuenta con ocho palabras (y respiraciones) clave: sosegada (Jing), suave (Xi), profunda (Shen), larga (Chang), continua (You), uniforme (Yun), lenta (Huan) y delicada (Mian).

En lo que refiere a la mente, en sintonía con el cuerpo y la respiración, conseguiremos el equilibrio emocional cuando lo hayamos regulado.

Como dijo Confucio: primero debes estar tranquilo; luego, tu mente podrá estar serena. Una vez que tu mente esté serena, estarás en paz. Sólo cuando estés en paz, serás capaz de pensar y progresar finalmente.

 

 

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Acerca de Graciana Borgarello

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